Casas farmacéuticas han pagado $880 millones para evitar que el cannabis medicinal se vuelva el analgésico de Estados Unidos

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La industria farmacéutica estadounidense lleva una década intentando frenar políticas públicas que limiten el consumo y la producción de sus drogas.

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Según la AP, desde el 2006-2015 han invertido $880 millones en lobby, campañas y financiamientos a grupos de defensa con el objetivo de evitar limitaciones para que los médicos puedan prescribir libremente drogas como el OxyCotin, Vicodin y Fentanyl.

La industria farmacéutica tiene una alta cuota de responsabilidad en la epidemia de opioides que ha tomado la vida de 165,000 estadounidenses. Su poderío económico ha generado alianzas en diferentes esferas médicas que protegen y definen los parámetros de lo que debe considerarse medicina.

En el 2013, la prescripción de analgésicos (painkillers) tuvo una caída debido a los programas de cannabis medicinal. A partir de entonces, las casas farmaceúticas se han encargado de producir medicamentos con cannabinoides sintéticos cuyos efectos no son los mismos que los cannabinoides naturales.

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Insys Therapeutics, sintetizadores del Fentanyl, donaron el mes pasado $550 millones a la campaña que se opone a la regulación del cannabis en Arizona, a votarse el próximo mes. En declaraciones al Washington Post, los representantes afirman que les preocupa la seguridad de los niños.

Sin embargo, su interés está en introducir un nuevo fármaco con cannabinoides sintéticos que está a la espera de ser aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). Si la legalización ocurre en ese lugar es muy probable que su medicamento de Dronabinol, tenga una menor preferencia ante los cannabinoides naturales.

En un documento filtrado, Insys hizo una declaración a la Oficina de atención y asistencia a los Inversionistas en la que abiertamente menciona que la legalización afectaría las ganancias de su producto.

“La legalización de la marihuana no sintética en los Estados Unidos podría significar una limitación comercial en el dronabinol. Si la marihuana no-sintética se legalizara, el mercado para este producto se reduciría considerablemente y las utilidades de nuestro negocio se verían afectadas”.

Pago a académicos

Otro de los métodos utilizados por las casas farmaceúticas es la alianza con académicos que se han caracterizado por hacer declaraciones públicas en contra de la alternativa.

Se supo que el académico Dr. Herbert Kleber de la Universidad de Columbia ha servido como un consultor pagado de compañías como Purdue Pharma, creadores del OxyContin, Reckitt Benckiser y Alkermes cuyos fármacos van por esa línea.

Este personaje ha tomado gran relevancia en el panel de oposición siendo citado en CBS News, CNBC y la Policía Estatal de Nueva York. La publicación de ViceNews revela un posible conflicto de intereses y el silencio del señor Kleber ante el tema lo intensifica.

Otro académico imputado en este tipo de conflictos es el Dr. A. Eden Evins quien además participa en un grupo anti regulatorio de cannabis. El profesor de psiquiatría de la Escuela de Medicina en la Universidad de Harvard fue consultor en el 2012 de los grupos Pfizer y DLA Piper.

La industria farmacéutica ha levantado en años recientes fuertes críticas, siendo este uno de los impulsos más grandes para reformular la forma en que se entiende hoy día la medicina occidental. Aún así, este sigue siendo uno de los negocios multimillonarios de la vida moderna.

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