CBD podría contrarrestar efectos secundarios del consumo crónico de THC

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Estamos viviendo tiempos de cambios trascendentales en materia de política de drogas. En Estados Unidos, la revista Newsweek acaba de catalogar este año como el inicio de la “era del cannabis“. 

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El momento histórico donde el tabú pasará a ser ciencia y la venta callejera pasa a las tiendas.

Dentro de los temas que empiezan a entrar en el debate con fuerza persiste uno que es importante abordar por su trascendencia para la autoridades detrás de la legalización.

La profesionalización de la industria y la aceptación del consumo personal ha traído consigo cruces genéticos para crear plantas y productos altos en tetrahidrocannabinol (THC)  lo que ha prendido las alarmas en la comunidad científica.

La proliferación de productos concentrados en altas cantidades y el consumo crónico de los mismos puede acarrear consecuencias que podrían ser inseguras para los usuarios. Entre ellas: el desarrollo de la pérdida de memoria a corto plazo, desarrollo de psicosis en casos específicos, ansiedad y otros.

 

 

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El cambio los hábitos de consumo tradicionales podría acrecentar estos hechos.

Mientras que las generaciones más antiguas se autoabastecían con un gramo de cannabis prensado, generaciones modernas acceden a concentrados trabajados con precisión y con mayores concentraciones del psicoactivo THC, además de que el espectro de plantas de cannabis ha aumentado naturalmente mediante a procesos de entrecruzamientos genéticos.

De manera natural, la planta de cannabis posee dos compuestos principales. Por un lado, el THC (psicoactivo), por el otro, el cannabidiol (CBD) cuya producción se produce por la necesidad de esta a buscar estabilización entre ambos.

Vemos entonces que mientras nuevas genéticas buscan porcentajes de ratios entre 22-16% CBD, con 1-%THC, cepas con finalidades no terapéuticas han llegado a rondar los 20-28%+ THC y 1% CBD.

A nivel corporal, publicaciones del Dr. Ethan Ruso, investigador especializado en cannabinoides para Phytecs, determinan que el CBD ingerido en su consumo humano puede reducir los efectos secundarios del consumo crónico de THC. Sobre estos estudios también se agregan capacidades comprobadas en el CBD como neuroprotector, evitando la pérdida de memoria a corto plazo.

“Hay pruebas iniciales de que el CBD puede proteger contra algunos de los efectos negativos del cannabis”, explicaba el neurólogo Zameel Cader de la Universidad de Oxford en Reino Unido, Amir Englund.

Englund también cree que “si se introduce más CBD  en el cannabis, naturalmente se reducirán el THC, por lo que probablemente será más beneficioso”.

Los bancos de semilla cuentan ya variedades para objetivos exclusivamente terapéuticos nivelados especialmente para aprovechar estas propiedades, lo cual incrementará exponencialmente su acceso.

Algunas de esas variedades en la actualidad son Harle-Tsu, Harlequin, Cannatonic, Sour Tsumani y otras. Sus efectos pueden ser tan enriquecedores que para algunos usuarios no es necesario recurrir a otras predominantes en THC.

En Estados Unidos, desde donde escribimos este artículo, los cultivadores en Sacramento mantienen una alta cotización a este tipo de cepas, especialmente en pacientes con padecimientos de toda índole.

Entre los consumidores de habituales de cannabis también se empieza a tener conocimiento más amplio sobre las posibilidades terapéuticas de utilizar ambos compuestos.

Una de las formas de consumo del CBD más popular se encuentra en extractos o agregados a comidas con altos valores nutritivos. Como barras energéticas, pan integral, mantequilla, chocolate, y mucho más productos. Asi como, la combinación de ambos tipos de compuestos en la ingesta, fumado o vaporización.

En América Latina, sin embargo, predominan las plantas con características sativas. Genéticas como las jamaiquinas o colombianas y más recientemente, mexicanas, han dominado los mercados de tráfico ilegal de cannabis prensado poseen perfiles de cannabinoides altos en psicoactividad.

La calidad de esta en su mayoría es tan bajo que investigadores han determinado alta presencia de hongos y contaminantes.

Para Max Monstrouse del Trichome Institute, institución sobre educación en cannabis autorizado por el estado de Colorado, los concentrados pueden tener efectos en la saturación de los receptores cerebrales que degradan estos compuestos.

“Consumir cantidades tan altas de THC tantas veces seguidas satura los receptores en el cerebro encargados de sintetizar la molécula. En un esfuerzo para salvarte a ti mismo, tus receptores se empiezan a apagar y entre más lo hagas, más se apagan y empiezan a desaparecer del cerebro.”

Otros estudios, como “Does Cannabidiol Protect Against Adverser Psychological Effects of THC? de Frontiers of Phychiatry concluye desde una visión en contra del uso recreacional de esta droga, que los estudios hasta la fecha realizados sobre CBD como antagonista de los efectos secundarios del THC han probado esta hipótesis, no obstante, no todos estos han sido consistentes en aspectos metodológicos.

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