Encontrando Alivio, Bajo Cualquier Medio Necesario

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Esta historia es presentada por cortesía de #IllegalyHealed

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Christine Stenquist es una madre de cuatro hijos a sus 42 años, originaria de Kaysville, Utah, la cual dice que usar cannabis medicinal trajo su vida de vuelta y que más pacientes, inclusive en estados donde es legal, necesitan hacerse escuchar.

Christine pasó dos décadas con dolor insoportable, en ciclos a través de los medicamentos para el dolor, atrapada en la silenciosa oscuridad de su habitación. En 2012 ella probó cannabis medicinal y desde entonces ella abandonó los farmacéuticos y fundó el Drug Policy Project of Utah. Por haber salido del armario de cannabis medicinal, ella ha liderado el cambio para la legislación de cannabis medicinal en el estado.

Christine fue criada en Miami por su padre, un veterano de Vietnam orgulloso y bien respetado oficial de narcóticos. El padre de Christine participó en el segundo mayor decomiso de cocaína en la historia de Miami, y sirvió a la fuerza por 27 años. Fue hasta que ella obtuvo la bendición de su padre que probó el cannabis.Christine Stenquist es una madre de cuatro hijos a sus 42 años, originaria de Kaysville, Utah, la cual dice que usar cannabis medicinal trajo su vida de vuelta y que más pacientes, inclusive en estados donde es legal, necesitan hacerse escuchar.
Christine pasó dos décadas con dolor insoportable, en ciclos a través de los medicamentos para el dolor, atrapada en la silenciosa oscuridad de su habitación. En 2012 ella probó cannabis medicinal y desde entonces ella abandonó los farmacéuticos y fundó el Drug Policy Project of Utah. Por haber salido del armario de cannabis medicinal, ella ha liderado el cambio para la legislación de cannabis medicinal en el estado.

El padre de Christine fue un oficial de narcóticos.

Christine fue criada en Miami por su padre, un veterano de Vietnam orgulloso y bien respetado oficial de narcóticos. El padre de Christine participó en el segundo mayor decomiso de cocaína en la historia de Miami, y sirvió a la fuerza por 27 años. Fue hasta que ella obtuvo la bendición de su padre que probó el cannabis.

El Dolor Comienza

Christine ha estado sufriendo de severas y crónicas migrañas desde los 7 años. A sus 20 años, un tumor fue descubierto en su cerebro y en 1996 ella fue diagnosticada con un neuroma acústico. Ella pasó por cirugía para remover una porción del tumor. Los doctores no pudieron remover por completo el tumor por miedo a causarle un daño en los nervios de su cara y cuerpo. El tumor es benigno y aún hay porciones de este en varios nervios de su cerebro.

“Fui al hospital el 21 de Noviembre de 1996. No dejaría a mis hijos en el hospital verme vendada y con cables saliendo de mí.”

Los síntomas de fibromialgia se presentaron 15 meses después de su cirugía cerebral. Ella empezó a tener espasmos musculares, vértigo, problemas en el equilibrio y un implacable dolor por la migraña. Como sus síntomas fueron incrementando severamente, ella no podía mantener un trabajo, y así empezó más de una década en ciclos a través de las drogas de prescripción (medicamentos).

Los Doctores Probaron Casi Todo

Sus doctores continuaron prescribiéndole varios analgésicos, esteroides, antidepresivos y medicamentos anticonvulsivos. Ella recibió una dosis estable de morfina a través de parches con fentanilo y ventosas de 450mg de fentanilo para interrumpir el dolor. Se le recetaron más de 60 Percocet al mes, inyecciones en los puntos de detonación en una clínica de dolor y consiguió ablaciones nerviosas, sin ningún resultado.

Christine empezó un ciclo de uso, tolerancia, dependencia y retiro.

Christina pasó por más 30 drogas médicas. En un punto a ella se le recetó Marinol, una droga hecha de THC sintético, para ayudarle con las náuseas causadas por las migrañas, las cuales ella dice agravaron su condición, causó ansiedad y le hizo difícil mantenerse despierta.

Christine mantiene mucha culpa por haber usado sus farmacéuticos de prescripción, como ella no usó drogas recreacionales, tampoco estaba cómoda estando altamente medicada. Pero ella dice que fue todo lo que sus doctores pudieron hacer tratar el intenso dolor.

En el otoño de 2011, Christine se enfermó tanto que perdió la mayor parte de su funcionamiento mental y físico. Después de tres a cinco semanas en cama, ella no podía caminar, comer y desechar rápidamente. Ella se encontraba sufriendo dolorosas migrañas que la mantenían despierta, vomitando por el dolor y había empezado a tener convulsiones. Al punto que su esposo tuvo que físicamente moverla en la ducha solo para bañarla.

Christine dice que el punto bajo vino ese invierno cuando ella había estado bajo tanto dolor que ella se cortó sus brazos para ver si ella podía sentir algo. Su esposo se puso nervioso y la tomó al hospital donde un doctor le pregunto si ella era suicida. Ella dijo que no lo era, pero que ella estaba simplemente en demasiado dolor. El doctor le ofreció más medicamentos.

“He estado en esas cosas por años, ya no podía seguir haciéndolo. Mi esposo colapsó en el suelo, él estaba sollozando porque después de tres meses conmigo en la cama, él cuidándome, continuaba manteniendo un trabajo de tiempo completo y cuidando de nuestros hijos, se había convertido simplemente en demasiado.” Dijo Christine. “Habíamos llegado al punto dónde ya no habían más respuestas, no había más ayuda y no había alivio.”

Conciliando Con La Guerra De Las Drogas

En 2013, el éxito aceptado del cannabis medicinal empezó a trabajar su camino a la principal corriente por el doctor Sanjay Gupta, corresponsal médico jefe de la cadena CNN, neurocirujano y una vez elegido por la administración Obama para Cirujano General (Surgeon General) de los Estados Unidos de América. Gupta se disculpó públicamente por no haber tomado el problema de manera seria.

“Me disculpo porque no busqué lo suficiente, hasta ahora,” Gupta dijo. “No revisé los papeles de los pequeños laboratorios en otros países haciendo estacadas investigaciones, y fui muy despectivo con el coro ruidoso de legítimos pacientes cuyos síntomas mejoraron con el cannabis.”

Después de leer los artículos en las noticias y ver los especiales en televisión, Christine empezó a preguntarse si el cannabis medicinal podría ayudarle, pero no fue hasta que su padre, el ex oficial de narcóticos, le sugirió que lo probara, y ella finalmente se decidió hacerlo.

“Parte de mi intentándolo estaba obteniendo el ‘está bien’ de mi padre. Yo tengo mucho respeto por la ley y por mi padre.” Dijo Christine. “Yo podía probarla porque él me apoyaba completamente.”

Encontrando El Alivio Con Cannabis

“El primer año que lo estaba usando yo lloraba y lucha contra el hecho de que estaba quebrando la ley, pero al mismo tiempo me sentía bien.” Dijo ella. “Yo lloraba frecuentemente cuando usaba mi medicina. Me encerraría en mi habitación y la sellaría para que mis hijos no pudieran olerla. No sabía que iba a hacerles a ellos. Había poca información ahí fuera para los pacientes. Yo viví en ignorancia y me sentía como un criminal encerrado, pero muy exaltada porque finalmente algo me estaba ayudando. Era muy conflictivo enfrentarse a eso. Estaba plagada de culpa y ansiedad.”

Conforme pasaba más tiempo, Christine se desligaba de más farmacéuticos y hoy es libre de estos y puede caminar, manejar y estar presente en la vida de su familia. Después de recuperar su salud, Christine fundó el Drug Policy Project de Utah y se convirtió en la directora ejecutiva de dicha organización.

Liderando el cambio en Utah

72% de las personas en Utah apoya el acceso seguro al cannabis medicinal.

En febrero, ella valientemente contó su historia de manera pública en apoyo a la legislación de cannabis medicinal S.B. 259, la cual por poco fracasó en el senado de Utah este año. Al salir del armario de cannabis, miles de otros pacientes ahora se han hecho escuchar en Utah.

Hay un apoyo abrumador para el cannabis medicinal en Utah. El Libertas Institute en conjunto con el Drug Policy Project de Utah publicó una encuesta evidenciando el abrumador apoyo para el acceso seguro al cannabis. Setenta y dos por ciento de las personas en Utah apoyan este tema, incluyendo el 66 por ciento Republicano y 67 por ciento de Mormones.

El objetivo de Christine hoy es organizar a los pacientes locales y construir la masa crítica necesitada para obtener la legislación del cannabis medicinal aprobada en 2016.

“Yo pienso que las personas ocupan ver una cara diferente de los usuarios del cannabis medicinal. Ellos ocupan ver que sus madres y padres, sus hermanas y hermanos, sus tíos y tías. Son sus miembros familiares y los miembros de nuestra comunidad quienes están sufriendo,” concluyó ella.

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