La niña Grace un año después de tomar cannabis medicinal (CBD) por primera vez

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Hace aproximadamente un año, la familia Elizalde dio un paso agigantado para que su hija pudiera obtener un permiso por parte del presidente mexicano Enrique Peña Nieto en el que se le permitiese usar medicamentos de cannabis medicinal importados para el tratamiento de epilepsia refractaria.

Muchos doctores revisaron su caso antes de que sus padres llegaran a tomar esta iniciativa. Sus crisis epilépticas no cesaban. Sus padres afirman que el Hospital Infantil de México le realizaron una cirugía que consiste en cortar tres cuartos del cuerpo calloso del cerebro.

La operación no tuvo resultados.

El Sindrome Lennox-Gastout (LGS), atacó a la niña Grace de tal forma que a sus 8 años llegó a sufrir alrededor de 400 epilepsias diarias. A partir de entonces, 25 mililitros de aceite de cannabidiol (CBD) fueron suficientes para cambiar la vida de la niña que ahora sirve como modelo para un cambio médico y cultural en México.

Sus crisis se redujeron en un 80% según su padre.

Padres celebran mejoría de su hija.

Padres celebran mejoría de su hija.

El CBD es un componente no psicoactivo de la planta del cannabis capaz de detener las convulsiones como ningún medicamento farmacológico lo ha logrado.

Sus padres, Raúl y Mayela Benavides, así lo comprueban.

En su caso, gracias al permiso de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) lograron importar el medicamento proveniente del cáñamo, variedad del cannabis rica en CBD.

“Hoy cumple un año de que empezó a tomarlo, pero también un año de que cambió su vida, cambió la nuestra… Ahora es una niña más atenta, que está más consciente de su entorno, que puede interactuar con su hermana, que ya no tiene tantas crisis y puede estar libremente en el piso sin temor de golpearse, que sonríe y que besa, que intenta dar pasos y subir escalones con ayuda, que se queja cuando algo no le gusta”, comunicaron en su página Por Grace. 

Un año que también ha servido para empezar a estructurar un cambio social, cultural y político. Gracias a su caso, las familias que así lo desearon han comenzado a solicitar permisos de importación del aceite al Cofepris.

Si cada una de ellas reúne los requisitos, obtendrá el permiso.

Este es el caso de Alina del Estado de Veracruz, otra niña con epilepsia refractaria que obtuvo al igual que Grace, un permiso para utilizar el aceite.

La comunidad Por Grace se ha vuelto una página con gran exposición cuya finalidad es brindar las herramientas informativas y testimoniales para que las autoridades mexicanas avalen la investigación y la producción.

“No todas las familias cuentan con $1500 dólares para iniciar el tratamiento. Así quedan en el exilio médico y terapéutico miles de infantes y personas que lo necesitan”, afirman.

Es que el precio por el tratamiento de 120 días ronda los $240 dólares, una suma bastante alta para muchas familias.

Ante la negativa del gobierno por la regulación, pequeñas cocinas y casas se vuelven “laboratorios” clandestino donde padres, madres y activistas fabrican sus propios aceites.

La falta de una guía eficiente, los familiares a brincos y saltos tratan de encontrar los componentes adecuados para crear un aceite que les permita mejorar su calidad de vida.

Lea: Visita a la primera plantación clandestina de cannabis medicinal en México

Aquellos pacientes con epilepsia refractaria son puestos en una condición de exilio y rechazo debido a su condición. Muchos de ellos buscan cruzar la frontera para brindar una calidad de vida digna a sus familias alejados de las preocupaciones y la falta de atención médica en su país.

“La realidad supera la legalidad”, esta es una de las frases con la que la comunidad “Por Grace” busca recrear la condición por las que muchas familias se juegan la chance de buscar una medicina que es llamada en estos tiempos la cura ilegal.

 

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