Red político prohibicionista del Estado se destapa con investigación a magistrado Celso Gamboa

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Un polvazal se levantó luego de que la semana anterior, el Semanario Universidad diera a conocer que el magistrado de sala tercera, Celso Gamboa, viajara junto con el empresario del cemento chino Juan Carlos Bolaños a Panamá, en situaciones anómalas. El caso le ha generado una investigación judicial.

Un caso más se agrega a la lista de Gamboa, quien tan solo en julio del año en curso cometió un claro acto autoritario cuando por medio de órdenes suyas, su pupilo el ministro de seguridad Gustavo Mata intervino la morgue mediante al cuerpo policial comandado por el viceministro de seguridad Juan José Andrade, de forma extraordinariamente irregular y sin ser parte del ministerio.

Ambos casos resaltan el funcionamiento del aparato represivo del país comandado desde el Poder Judicial presidido por Gamboa. Este sistema descansa en un pequeño grupo de personas cuyo control sobre la población es cada vez más problemático: encarcelamientos y persecución política.

Por ejemplo, el actual director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Walter Espinoza, y sus dos antecesores Francisco Segura y Jorge Rojas han dirigido casi 3000 funcionarios durante los últimos 20 años.

En la Fuerza Pública el funcionamiento es el mismo. Tres hombres tienen a cargo a 14 000 hombres con armamento militar cuyo presupuesto en seguridad es el más alto en Centroamérica: Juan José Andrade, actual viceministro una figura importante en la policía desde el 2001 siendo desde el 2014, Presidente de la comunidad de policías de América (AMERIPOL). Junto a él, Erick Ching presente en la policía desde el 2002 hasta llegar finalmente al ministro Gustavo Mata, pupilo de Gamboa.

El ministro Mata es pupilo del magistrado Celso Gamboa.

El entramado de este sistema les había quedado de lujo a las fuerzas que controlan el país. Con la elección de Celso Gamboa en la Corte Suprema de Justicia, el sistema está armado. Los mismos funcionarios del Poder Judicial no tienen reparo en llamar a la Sala Tercera, la “casa de los sustos” y las recientes declaraciones del expresidente de la Corte, José Manuel Arroyo, comprueban la red mafiosa estatal que viene gestándose desde que Gamboa fue elegido magistrado.

Para ejercer el control desde el poder independiente y supuesto garante de la democracia en Costa Rica, Celso Gamboa presuntamente empezó a realizar alianzas internas que empiezan a ser ventiladas. Las mimas artimañas que se gestaron desde el Ministerio de Seguridad y la DIS.

Abuso de la policía militar

Durante el transcurso de este año, este medio ha informado sobre el recrudecimiento del aparato punitivo en contra de la sociedad civil. En julio reportamos la denuncia que ejerció un ciudadano contra el policía Allan Herrera por retenerlo en la perrera policial por supuesto incumplimiento de la ley. El joven estudiante de derecho portaba tan solo 0,2 gramos de cannabis para uso personal.

Más aún, un mes antes de estos hechos, el ex director de la policía durante el gobierno de Óscar Arias, José Fabio Pizarro, cayó custodiando un cargamento de cocaína. El señor había utilizado sus contactos y poderíos de la policía para formar milicias que entrenaran para ayudar a pasar cargamentos del narcotráfico. (¿Habrán entregado Gamboa y sus secuaces a Pizarro?)

De buenas fuentes, sabemos que el craso error del Estado en encarcelar al abogado Mario Cerdas, por ejercer el derecho hortícola del cultivo de cannabis se dio presuntamente, por medio de directrices de Celso Gamboa, quien, a pesar de formar parte de otro poder de la república, delega desde Sala Tercera.

De esta no se escapa el fiscal general, Jorge Chavarría, cuyo silencio es aterrador. Sabemos que en cuanto a represión se refiere, ambos desestiman casos a diestra y siniestra. Estamos frente a una gran red cuestionable de situaciones que se irán descubriendo sobre la marcha en donde estamos seguros que aún faltan elementos políticos por caer.

Foto: Semanario Universidad

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