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Editorial: El director del IAFA miente sobre estudios del cannabis

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El director del Instituto sobre Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA), Eduardo Sandí aprovecha cada oportunidad que la prensa le ofrece para hacer declaraciones que suelen ser contradictorias para quien funciona como la fuente oficialista experta en el tema de sustancias y adicciones.

Recientemente, se aprovechó de los lectores del semanario conservador el Eco Católico. En la entrevista Sandí se deja decir que no existen pruebas científicas que validen la efectividad del cannabis, que el debate no es científico y se dedica a desprestigiar a los pacientes y los testimonios que indican su efectividad.

Dependiendo de con quién hable, así serán sus respuestas. Por ejemplo, no es esta la opinión del National Institute of Drug Abuse (NIDA) en Estados Unidos, a pesar de ser una fuente importante para el tema que le compete a su institutión.

Tampoco es nuevo para el medio escuchar que Sandí se refiera así de las personas que utilizan este tipo de remedios, pero nunca menciona nada sobre el uso de fármacos en clínicas privadas o en los centros ambulatorios del IAFA.

Sus declaraciones se contradicen con la opinión  del Ministerio de Salud y su ministro Fernando Llorca quienes serían en el caso del cannabis medicinal, la entidad más competente para emitir este tipo de criterios.

Tampoco le interesa, pareciera, la opinión del Instituto Sobre Drogas (ICD) quienes, a pesar de oponerse a la ley de cannabis medicinal, por razones de controles, han emitido criterios relacionados al consumo de cannabis para uso médico de acuerdo con lo que establecen las convenciones internacionales de las Organizaciones Unidas.

¿No debería ser el director del IAFA quien brinde información verdadera sobre el tema?

En el EcoCatólico (8/3/2016) Sandí afirma:

“La marihuana es una droga psicoactiva que afecta diversas áreas del cerebro por ejemplo la memoria, el movimiento, la concentración, la coordinación e incluso hasta el dolor, hace que el cerebro funcione lo mínimo.”

Es extraño que para alguien que considera que el cannabis no tiene propiedades medicinales, afirme que influye en el dolor. Efectivamente, el cannabis medicinal está siendo utilizado para el dolor como medida de reducción de daños en el enfrentamiento de la crisis de opiáceos en Estados Unidos.

En Costa Rica muchas personas de la tercera edad prefieren utilizar este tipo de remedios a fármacos analgésicos.

Pero Sandí, responde las preguntas dependiendo de quién venga.

Si en algo compaginamos con el señor Sandí es que, a pesar de sus frustrados efectos por detener el consumo de cannabis mediante la abstinencia, la juventud costarricense se encuentra consumiendo cannabis y alcohol más que nunca.

Para el IAFA esto es un desatino, ya que siendo ellos los encargados en disminuir estos porcentajes más bien los han incrementado.

Tampoco presenta informes que indiquen la efectividad de sus tratamientos y si, en ese centro de salud se reciben a 7000 jóvenes al año por consumo, como bien lo indica Sandí, quiere decir que también el Ministerio de Seguridad Pública no cumple la tarea de alejar el tráfico de sustancias en los centros educativos.

En Costa Rica, culpabilizar al otro por sus acciones es un deporte.

El señor Sandí busca hacer una confusión en el debate sobre el cannabis medicinal y el consumo de cannabis en jóvenes. Aunque sea temas diferentes. .

¿Cuál es su interés por desprestigiar las legislaciones internacionales, las clínicas y los miles de pacientes que se benefician día a día sin la necesidad de utilizar fármacos como los opiáceos?

 

Lea: Costa Rica apunta a la reducción de daños para tratar el uso problemático de sustancias

 

A pesar de que el uso del cannabis es recomendado en la clínica para el dolor de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), y según los médicos, es una medicina popular en Costa Rica, el señor Sandí se opone.

Aunque doctores como Alejandro Vargas de la CCSS y la ex directora del IAFA, Guiselle Amador han realizado estudios, declaraciones y conferencias sobre cannabis medicinal, Sandí se opone.

El fracaso del IAFA no solo es parte de la desinformación constante, sino también de su modelo de abstinencia. Según un informe propio de esta organización, solo un 13% de la población del país acude a sus servicios para el tratamiento y su eficiencia ha sido tal, que un grupo político presentó un proyecto de ley para que la institución cierre.

Albert Marín.

 

Lea: IAFA en mira de cierre por bajos resultados

 

 

 

El IAFA ha tenido que ir quemando sus cartuchos. Recientemente, presentó un Modelo Nacional de Reducción de daños que será integrado por una red. La idea es finalmente ayudar a las personas con problemas de abuso de sustancias, personas de la calle y aquellas otras marginadas por este flagelo.

Aunque la iniciativa presentada es parte de una red nacional la cual integra a instituciones como el Ministerio de Salud, la Asociación Costarricense sobre estudio e Intervención en Drogas (ACEID), la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) y otras; este será un modelo supervisado por la institución que preside el señor Sandí y es muy probable que, si se limita a implementar el fallido método de abstinencia que repite como un salmo, el modelo esté destinado al fracaso.

¿Podemos confiar en el IAFA?

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