Pueblos marginales sobreviven del cultivo de cannabis, pero los gobiernos destruyen sus plantaciones

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La Convención Única de Estupefacientes firmada en 1961 tenía la intención de erradicar todo tipo de plantas  que, según los intereses de las potencias, habían determinado sin fines médicos o científicos.

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El objetivo era cesar su cultivo en un plazo de 25 años en todo el mundo.

Los motivos sobran para entender que dicho plan ha quedado totalmente imposibilitado por diversas razones, entre ellas, los usos tradicionales de plantas en las culturas y las redes de corrupción creadas a partir del aparato político ideológico de la prohibición y la llamada guerra contra las drogas.

Esto última se ha centrado básicamente, en una guerra contra los pobres en regiones rurales donde se siembra la hoja de coca, la amapola o la planta de cannabis. Con cada redada que la policia celebra con gran entusiasmo, las familias quedan  muchas veces sin dinero para estudios, comida o vestimenta sin tomar en cuenta que son zonas marginadas generalmente por el Estado. Si inversión en infraestructura para crear trabajos. Terminan estos trabajando para el narcotráfico.

El Informe Mundial sobre Drogas del 2015, indica que 181,8 millones de personas en el mundo son consumidores de cannabis, con un aumento considerable en las Américas y África especialmente . A continuación le presentamos algunas de las zonas más vulnerables a la prohibición:

Alto Telire Talamanca, Costa Rica.

Créditos: La Nación, Costa Rica.

Créditos: La Nación, Costa Rica.

Reportajes de medios locales han identificado esta zona como el lugar donde se siembra cannabis para sobrevivir. Dos o tres veces al año los cuerpos policiales entran al campo que se conoce como la Reserva Indígena de Telire. A pesar de esto, las autoridades saben que unas vez que ellos abandonan el territorio, los indígenas vuelven a sembrar por necesidades económicas.

Orange Hills, Jamaica.

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Policía procede a la quema de una plantación en Jamaica

Aunque el gobierno jamaiquino autorizó el año anterior el uso y cultivo de cannabis con motivos religiosos, es posible que mientras algunos cultivadores esperan obtener su licencia para sembrar, la policía proceda a devastar el trabajo de meses de algunos pueblos. Esto es un caso típico en las islas caribeñas.

Isla de Rey, Panamá.

Créditos: new.cn

Créditos: new.cn

Esta foto fue tomada por un medio local panameño en setiembre del año anterior. La Isla del Rey es la más grande del llamado Archipiélago de las Perlas. La población es de 1000 personas aproximadamente en el poblado más grande conocido como San Miguel. En esta ocasión el Servicio Nacional Aeronaval (SENAN) destruyó 6,808 plantas de cannabis.

Los Himalayas de India.

Créditos: Andre de Franciscis, NATGEO.

Créditos: Andre de Franciscis, NATGEO.

Un equipo National Geographic ingresó recientemente en una de las pequeñas villas del Himalaya para documentar lo que los pequeños pobladores deben hacer para subsistir en tan difíciles condiciones de trabajo. En una montaña de 2,700 metros de altura la “ganja” crece de manera salvaje desde hace siglos. Por ser la planta predilecta del dios Shiva el cultivo de cannabis ha sido ampliamente extendido por el territorio hindú. La producción de charas (hashís) tiene un costo valor de alrededor de 11 mil colones (cada gramo). Se necesitan 50 gramos para poder hacer 10 charas. Sin embargo, la población sigue viviendo un estilo de vida muy humilde.  El cultivo en la India sigue siendo ilegal.

Valle Bekaa, Líbano.

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Créditos: Ali Haju

La guerra en Siria ha obligado a miles de familias a abandonar sus ciudades para huir en busca de paz y libertad. La cercanía que tiene este país con el Líbano llevó a varias de ellas a utilizar las plantaciones en el territorio libanés Valle Bekaa.

Tradicionalmente el Líbano exporta un hashís de muy alta calidad al resto de Europa. Aún así su cultivo y distribución se mantiene como una actividad ilegal. Empero, los ingresos obtenidos por este trabajo en las plantaciones han permitido a estas personas enviar dinero a sus familiares en Siria. Lea el artículo completo aquí.

En casi todos los casos, los medios locales se encargan de cubrir el operativo policial como tal, sin embargo, la prohibición tiene muchas aristas. Estas es una de ellas. Ya sea por tradición regional del uso y el cultivo, o sea por necesidad económica, siempre hay personas que se ven afectadas en su integridad y violentadas en sus derechos.

En el peor de los casos, los niños de los padres que encarcelan por este tipo actividades, se quedan sin estudios o recurren a las drogas como válvula de escape, lo cual genera al país otro tipo de problemas de tipo social y económico.

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