Sobreproducción de cannabis en EU inclina la balanza a favor del “Big Business”

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El 2016 fue un año de cambios drásticos en Estados Unidos. No solo fue elegido como presidente Donald Trump, también 8 estados aprobaron el día de las elecciones diversas iniciativas para legalizar el cannabis.

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Todas con la intención de convertirse en una mega industria como la de Washinton y Colorado. Así, al finalizar el año, 28 lugares aceptaron el acceso regulado el cannabis medicinal y 8 de ellos, lo que los estadounidenses han llamado “recreativo”.

Arcview, una organización de estadística de la industria, estima que las ventas del 2016 llegaron a los seis mil millones de dólares en todo el país, y asegura que para el 2020 la suma podría crecer aproximadamente un 30 por ciento.

Para los amantes de los números es una gran noticia pues faltará agregar el porcentaje que vaya a aportar el valor de las ventas que aún se manejan en el mercado negro. Sin embargo, esta sobre producción de mercancías ha causado que los precios caigan en los mercados legales.

Precios cayeron 60%

“Cada onza pasó en el 2016 de $2,500 a $1000 dólares, algunos dispensarios han llegado a bajarla hasta $65”, comentó Brian Shapiro, ejecutivo de CannaSaver a Forbes.

Según el ejecutivo, en el caso de Washington, la devaluación del costo de la onza se debe a que en octubre del 2016 se cuantificaba una producción de 3 millones de gramos. Lo que ha producido una caída importante en los precios unitarios pasando de 25$ en el 2014 y el año pasado fluctuó dos veces de $10 a $6 por gramo.

Lo anterior podría ser una buena noticia para los consumidores que experimentan una variedad de productos para su recreo, sin embargo, no es una buena noticia para los pequeños productores. Al precio con el que se vende la onza al mayoreo ya toca las utilidades de las empresas.

Según CannaServer, para atacar la problemática, las empresas recurren a nuevas tecnologías de cultivo e implementación de nuevas técnicas de riego y luces. Ya que cultivar no significa arrojar unas semillas al suelo, es más común que sean los grandes inversores los que puedan arriesgar una inversión a grande escala.

Otra de estas tecnologías es “from seed to sale” donde se le permite al cliente rastrear la planta directamente con su cultivador mediante a un sistema de software.

Por otro lado, la todavía presente prohibición federal y clasificación del cannabis en la lista I de sustancias prohibidas prohíbe que los pequeños dispensarios y cultivadores tengan acceso a préstamos o créditos. Existe el riesgo de asaltos o de poder hacer crecer su negocio.

Esto ha inclinado la balanza para que las grandes empresas tomen ventaja sobre las otras. Ya que no tienen problema de capital es más fácil para ellos bajar los precios y sobrevivir de las ventas al mayoreo. Esto ha producido una difícil competencia lo cual finalmente ha producido una disminución de los pequeños productores en algunos estados.

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